La historia real de Raymond Robinson, el hombre sin rostro


En la localidad de Pittsburg, Pensilvania se cuenta que si permaneces deambulando hasta tarde, te encontrarás con el Hombre Verde, quien te quitará la cara para colocarla en el hueco donde antes estaba la suya. También se habla de un túnel en el que habita al que es mejor no entrar.

Alrededor de esta figura, también conocida como “Charlie sin rostro“, se han creado muchas leyendas urbanas. Para algunos era un trabajador al que le cayó un poste eléctrico y le dejó la piel de color verde. Para otros, un rayó lo alcanzó y luego de esto permaneció retirado en su casa de la cual salía por las noches para asustar a los vecinos.

Si bien existen muchas leyendas acerca de Charlie, detrás de estas hay una historia que parece ser cierta. Su verdadero nombre era Raymond Robinson y nació en 1910 en Pensilvania. Su vida transcurrió como cualquier otra, hasta que a los 8 años sufrió un terrible accidente.

Un día corriente Raymond se dirigía a un lago con sus amigos y en el camino se detuvo para subirse a una viga para tomar unos huevos que se encontraban arriba en un nido. Al subir se tropezó y cayó encima de un cableado eléctrico con 22.000 voltios de potencia.

El pequeño Ray casi muere, pero sobrevivió de milagro. Sin embargo, su rostro estaba severamente desfigurado. Perdió la nariz, los ojos y un brazo, y sus labios y orejas quedaron deformes. Lo mejor que pudieron hacerle las cirugías fue cubrir de piel los orificios donde se encontraban los ojos y la nariz.

Luego de esto, Raymond pasó la mayor parte de su vida encerrado en su casa con su familia. Trabajaba con telas y fabricando artículos de cuero. A veces salía durante el día y platicaba con los vecinos quienes le ofrecían cigarrillos y cerveza.

Sin embargo, prefería salir de noche cuando su rostro podía pasar más desapercibido. A veces se emborrachaba por el alcohol que le daban y se quedaba a mitad del camino hacia su casa o echado en un sembradío.

Lamentablemente Ray se convirtió en una especie de atracción, ya que mucha gente iba a su casa pidiendo que lo sacaran para poder verlo o para contratarlo para algún circo de fenómenos. Luego, cuando pasaron los años, los habitantes de la zona empezaron  a crear y contar historias que fueron circulando y devinieron en leyendas.

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